martes, 23 de septiembre de 2008

Pensando en nuestra responsabilidad sobre la pobreza

Si queremos lograr un mundo más justo y más solidario. Si queremos un mundo globalizado con rostro humano, debemos alzar nuestras voces, no debemos permanecer callados. La palabra de los hombres y mujeres no puede estar cautiva, amordazada, filtrada, disfrazada. El silencio es la antítesis de la democracia, es sumisión, es docilidad.
Debemos construir entre todos y todas un mundo más justo sabiendo que la justicia, no consiste en dar a cada uno lo suyo según lo que está establecido y ordenado, sino sobre todo dar a cada uno aquello de que está privado o despojado y que le corresponde según un orden radicalmente recto. La construcción de un mundo humanizado por la justicia y la solidaridad no es lluvia caída del cielo, sino torre de ladrillos, suma de pequeñas aportaciones del día a día, fruto de acciones solidarias que nos corresponde a todos y cada uno de los que componemos esta sociedad. Traer más justicia e igualdad a nuestro mundo, tan desprovisto de ella, no es cosa de indignaciones pasajeras ni de sentimientos rosa. Requiere un cambio profundo, nuevos hábitos del corazón, nueva mentalidad, nueva estilo de vida. Es necesario entrar en el dinamismo del compartir. Otro mundo, otra economía es posible si la gente participa y si, peso a lo complicado y lo complejo, hace más cosas que ir a la compra. La revolución, la transformación del mundo debe hacerse de dentro a fuera, de abajo arriba en cada uno de los actos chiquitos de nuestra vida. Experimentar nuevas
formas de trabajar y producir que ayuden no sólo a sobrevivir sino a construirse y construirse al otro, generando sentido. Consumir de forma diferente, haciendo cierto aquello de "reduce, recicla y reutiliza". Ahorrar haciendo que los ahorros se conviertan en una fuente de riquezas para otros. Hay otra forma de hacer las cosas, de hacer economía, de transformar el mundo: desde los barrios, desde los pueblos, desde lo hogares, las personas. se puede transformar el planeta; desde lo chiquito y cotidiano del día a día no sólo se puede cambiar el mundo, sino que se debe cambiar el mundo. Otro mundo es posible, ya está siendo posible porque hay muchos hombres y mujeres que pensamos en ello, soñamos con ello y avanzamos poco a poco hacia lo que Eduardo Galeano nos decía que era necesario para caminar hacia la UTOPÍA.
Quier
o terminar esta reflexión con unas palabras que leía hace poco tiempo de un expresidente de Polonia (no recuerdo su nombre), pero recuerdo que decía: "No soy optimista porque no estoy seguro de que todo acabe bien. No soy pesimista porque no estoy seguro de que todo acabe mal. Sólo llevo la Esperanza en mi corazón. La Esperanza es el sentimiento de que la vida y el trabajo tienen justificación y se puede tenerla con independencia de la situación del mundo que nos rodea. La vida sin esperanza es vacía e inútil. No puedo imaginar que pudiera luchar por algo si no llevara la esperanza en mí.

PALABRAS QUE COMPARTÍ EN UNA ENTREGA DE LOS PREMIOS DERECHOS HUMANOS.
SALUDOS

2 comentarios:

Cruz Diaz Marcos dijo...

Debemos hacer un ejercicio cotidiano de reflexión sobre nuestro propio comportamiento y tratar de modificar nuestras pautas negativas de convivencia. Esta reflexion interior debe ser la base de nuestro comportamiento social. La ilusion es necesaria para vivir; una ilusion social, encauzada hacia la felicidad de todos ya que la felicidad de los demas es nuestra propia felicidad.

Paco Martín dijo...

OPINO
El sentir de la "pobreza" como tal es algo que suena a palabras lejanas, a sermones u homilías de alguien que nos habla de ella pero predica sin ejemplo. Siempre me ha dado un poco de nauséa como desde ciertos ambitos se ha utilizado. Si es delito robar, mas si cabe lo es cuando se hace a quien carece de muchas cosas.
Hoy la gente vive angustiada con la crisis. Porque quizás temen perder aspectos materiales. Nos hemos acostumbrado a vivir con una serie de privilegios, que sin ir mas lejos nuestros abuelos no podian ni imaginar. Y esa generación sobrevivió, se amoldó de tener en su plato, muchas veces unico legumbres, o los famosos arenques.
Decía Maquiavelo que el hombre perdona menos que alguien le mate a un ser querido que se quede con su bolsa. La gente miente delante de los demás cuando no le da importancia. Prueba de ello es el afán de presumir, de enseñar lo que tiene para en el fondo provocar la envidia o la falsa adulación.
Son una serie de reflexiones que comparto con ese pueblo entrañable y querido de Pescueza. Que si algo tiene es una riqueza y una belleza en personas que personalmente me tiene subyugado.
Dicen que ni con todo el oro del mundo se puede comprar una amistad sincera que te pida algo a cambio de algo. Un saludo a mi amigo Cruz compañero de post, a Lara que no puedo dejar de mentarla, a toda tu familia querida por este soñador. Y que sepais que quizás Bill Gates no aparezca nunca por el pueblo, pero que este soñador es un adicto perenne a ese rincón de la bella Extremadura. Y por supuesto ese contrato que no está en ninguna escritura y que sella la amistad entre tu y este amigo de amigos y de gatos humilde.
Un abrazote de Paco Martín el soñador de guardia